sábado, 2 de junio de 2012

Y ahora si seremos animales en peligro de extinción...


Son animales en peligro de extinción. Dos pájaros que solo vuelan alto si cuentan con las alas del otro, sino, cada uno por su lado, saben que no llegarían tan lejos. Saben que hay miles de cazadores codiciándoles como presas, pero lo que no saben es que solo conseguirán atraparlos por separado, porque cuando están juntos, es casi imposible. A la vez que vinculados, saben que son libres. Nunca condicionan el vuelo del otro, y es que saben que es más fácil así, que la felicidad les inunda siguiendo estos pasos. “Felicidad, ¡qué bonito nombre tienes!”.
Ahora él vuela lejos, pero ella le espera impaciente para retomar el vuelo, para beberse sus labios y perderse en su luna y en esos ojos que tanta paz le inspiran. Mientras ella espera su cabeza explota de recuerdos, sonriendo sin apenas darse cuenta, analizando cada uno de sus gestos hasta hacerlos casi suyos. Piensa tanto en él que llega a doler, porque empiezan a quemarle por dentro miedos absurdos, irracionales, pero que ella tiene ahí. Miedo de perderle, de no oír más un “te quiero”, de no volver a ver a ese alocado pájaro del que, a su pesar, se ha hecho tan dependiente. Pero se distrae intentando escribir y dibujar hasta en los márgenes de cada hoja de papel que tiene a mano, contando los minutos que quedan para volver a ver a su sonrisa preferida. Quisiera decirle tantas cosas, pero probablemente él ya las sepa y las adivine solo con su mirada. Él lo sabe, sabe que ella le espera impaciente, pero aún no puede volver, y es que son épocas un tanto turbias, pero que pasarán y después podrán seguir volando.
"...buscarán mi espíritu salvaje si les queda valor."

domingo, 20 de mayo de 2012

Por vosotros.

No, es verdad, no me canso de sonreír, pero eso es mérito de todas las personas que hacen de mi día a día un poco mejor. Aquellos que están siempre a mi lado, apoyándome cuando más los necesito, levantándome cuando me caigo ; aquellos que aunque están lejos , desde la distancia me hacen saber que puedo contar con ellos. Sin ellos mi día a día sería gris, yo estaría más perdida de lo que ya estoy y sin ellos, no podría seguir adelante y luchar por lo que quiero. Ellos, que se han convertido en mi segunda familia (algunos de ellos forman parte de la primera), con los que no tengo secretos y con los que aún espero que me quede mucho por compartir. A la mayoría de ellos no los conozco casi ni de dos años, pero han sabido demostrar su valía y se han hecho un hueco en mí. Y no puedo hacer otra cosa que agradecérselo públicamente, ellos saben quiénes son, y corresponderles de la mejor manera que pueda. De verdad, gracias por estar siempre ahí dispuestos a sacarme una sonrisa, gracias por no dejarme caer. Quereros, es poco.
 " Los amigos son como las estrellas; aunque no las veas, están ahí"

miércoles, 9 de mayo de 2012

Por el placer de volar.

Vuelan. Vuelan alto, a unos 83 metros por encima de las cabezas de muchos, huyendo de la realidad, siendo ellos y nada más. Allí, en la copa del General Sherman es en donde realmente son ellos, donde ella se olvida todos los problemas de su alrededor, de todo lo que le preocupa, y es feliz por el simple hecho de estar a su lado. Y se da cuenta de que las fechas que antes suponían una punzada en su corazón, ahora simplemente son recuerdos del pasado. Y no puede por menos que sonreír. El hecho de que el pasado sea ya sólo pasado, y que ya no duela, se lo debe a él y sólo a él que ha hecho de su día a día, de su vida, algo por lo que mantener la sonrisa. Él ha sido el que ha cogido una página en blanco y se ha dedicado a escribir su propia historia, a añadir una sonrisa a cada día que pasa con ella.Y ella no puede ser más feliz cada vez que está a su lado, y cada vez tiene más claro que le quiere.Consigue sacarle una sonrisa con el detalle más mínimo, incluso viéndole dormir ella es feliz. Es feliz porque sabe que lo tiene a su lado, y quiere pensar que será durante mucho tiempo, pero por el momento disfruta de su día a día.
"Que mis días en blanco y negro los pintes todos tú"

martes, 10 de abril de 2012

Duda que sean fuego las estrellas...

Llamadme soñadora, llamadme cursi, llamadme enamorada de la vida, decidme lo que queráis, pero, ¿a quién no le gusta tener ilusiones? ¿A quién no le gusta tener sueños? ¿A quién no le gusta tener algo en lo que creer y más si es en el amor? Sí, claro que todos nos hemos llevado desilusiones alguna vez, puede que tan fuertes que digamos que dejamos de creer en el amor y que no nos volveremos a enamorar jamás, que pensemos que los finales felices son cosas de cuentos de hadas y que el amor verdadero es cosa de películas ñoñas para ver pegados literalmente a una tarrina de 1 litro de chocolate y una caja de pañuelos. Pero todo eso son imaginaciones nuestras, porque en el fondo, seguimos creyendo en el amor, seguimos esperando a esa persona que nos haga vibrar, que nos haga sentir esas míticas mariposas en el estómago, que nos haga perder el sentido del tiempo, que nos haga sentir que no hay nadie más alrededor y que nos hace estar unos metros elevados del suelo. El que niegue que le gusta sentir esto y que asusta, miente. Claro que el amor asusta, pero hay que ser valientes y arriesgar. Muchas oportunidades solo pasan una vez en la vida, y si el destino, la casualidad o como quieras llamarlo, ha puesto a esa persona delante de nuestras narices, no podemos ser tan tontos de dejarla escapar, porque cuando nos demos cuenta resonarán en nuestras cabezas 3 letras que enlazándolas harán eco en nuestras cabezas atormentándonos cada día ("y si...").
Así que, como dice esta canción de Quique González, "juégatela un poco, valiente".

"...duda que el sol se mueva, duda que la verdad sea mentira, pero no dudes jamás de que te amo."
William Shakespeare

lunes, 2 de abril de 2012

Que sea cierto el jamás.

Cuando pensabas que ya lo sabías todo, que no quedaba nada para sorprenderte, llega él y lo consigue con 7 letras : GRACIAS. Y tú te preguntas por qué. Por qué es él el que te da las gracias cuando eres tú la que tienes tanto que agradecerle. Y consigue con sus palabras que broten de los vértices de tus ojos las gotas de agua más bellas : es la felicidad que desbordas en forma de lágrimas. Sí, has descubierto que también se puede llorar de felicidad, y todo porque él te ha dicho que le aportas más de lo que pensabas, que le ayudas a seguir con lo que le gusta, que le empujas hacia su nube. Y tú no puedes sentirte más orgullosa. Tú, que te sentías pequeña, casi insignificante a su lado porque pensabas que no tenías nada que ofrecerle. Pero él no entiende que la que tiene mucho más que agradecer eres tú. Agradecerle el sacarte una sonrisa cada día, el haber curado heridas del pasado, el hacer que quieras aprender cada día un poco más, el querer hacerte mejor persona, el haberte sacado de la oscuridad en la que estabas sumida sin saberlo, el volver a sentir... y un largo etcétera que un par de palabras no pueden abarcar. Desearías abrazarle en ese preciso instante, pero la distancia te lo impide, aunque sabes que en unos días volverás a respirar con normalidad cuando lo tengas a dos centímetros de ti.
"Y me dejo el alma cuando escribo en la ventana: "que sea cierto el jamás" "

domingo, 1 de abril de 2012

Un simple giro del destino.

Cuatro de la tarde. Su respiración acompasada y relajada,sus ojos cerrados y esa expresión de tranquilidad, hacen que ella le mire con más ternura que nunca, sabiendo que él no es consciente de que le observa. Despeina su pelo y cuenta los lunares que hay en su espalda dejando que las yemas de sus dedos se pierdan entre cada uno de ellos, y dejando que una sensación de felicidad infinita la invada por completo.Pero sabe que los minutos a su lado están contados, que las manecillas del reloj corren sin descanso y le separan un poco más de su lado, y es que este pájaro, su pájaro, al día siguiente volaría de nuevo a su casa norteña. Intenta relajarse, pero no puede, sabe que son unos días contados, pero le cuesta asimilar que dos domingos no serán astrománticos, y que en 10 días no va a ver su sonrisa ni a oír sus tonterías. Hace que odie un poquito más las despedidas si cabe. Intenta dejar de pensar en eso, y se pierde en su pelo, en su olor, se pierde entre sus brazos y quiere quedarse así para siempre, y es que le encanta esa sensación. Piensa en la de casualidades que han hecho de ellos lo que hoy son y que el destino se ha empeñado en que sus caminos se cruzasen, y se lo agradece al universo, le agradece que hoy esté a su lado.
"Que tus yemas sean legañas enganchadas a mis vértices"

domingo, 18 de marzo de 2012

Arde.

Fuera llovía. Pero dentro, muy dentro, justo en el centro de su vida, ardía un fuego impresionante, que llenaba cada espacio en ellos y que se extendía por cada nervio de sus organismos. Sus ojos tenían un brillo extraño, ese brillo que tiene la felicidad. Sonreían sus ojos fijos en los del otro deseando que el tiempo no existiese y que por tanto no hubiera nada que les separase y no hubiera que decirse “hasta mañana”. Las sábanas eran su mejor escondite y sus brazos el castillo infranqueable en el que ella se quería quedar, protegida de todo mal del mundo. Su sonrisa era su motor diario, y su voz y sus bromas, su gasolina para continuar el día a día. Desde hace tiempo, se ha dado cuenta que no puede continuar sin su sonrisa, sin perderse en sus ojos; y le da miedo, pero es feliz.
"Asegurarme tu sonrisa es mi rutina preferida"