lunes, 14 de enero de 2013

Fui cosiéndote a mi clavícula.


Quizá es demasiado tarde para intentar escapar de tus brazos y arrepentirme de haberme enamorado, y probablemente, ni si quiera necesite arrepentirme ni escapar. La comodidad y el calor de tus (a)brazos , no los cambio por nada; la suavidad de tus labios es una droga de la que ya no me quiero desenganchar. Apareciste de casualidad, como lo más bonito de mi vida, haciéndome reír desde el primer momento en que crucé una palabra contigo, cuando más lo necesitaba; y desde entonces no has dejado que me alejase ni un centímetro de ti. Me fuiste ganando poco a poco, hasta que un día me di cuenta que no podría sobrevivir al día a día sin ti, que mis días iban a ser mucho más grises si tú no estabas en ellos. Y desde ese momento, decidí, que no podía dejarte escapar, que cada segundo a tu lado era un regalo que no iba a desaprovechar.

viernes, 11 de enero de 2013

Gris.

Hoy no estoy para nadie. No, ni si quiera para ti. Ni siquiera para que tus labios vengan a alegrarme el día. Hoy siento que necesito alejarme hasta de mí, de aclararme y de dejar a un lado todo. Hoy, siento que necesito llorar un poco, y que se vayan todos mis pensamientos con las lágrimas. Todo, que sólo quede espacio para lo imprescindible (tú, yo y mis imprescindibles). Hoy ni si quiera quiero abrazos. Sólo quiero envolverme en el nórdico y que pase este día. No me preguntes por qué, no lo sé ni yo. No me digas que estoy mal, porque ni si quiera sé si estoy. Simplemente, necesito respirar.

miércoles, 9 de enero de 2013

Así me perdí en mi universo.

Quizá me acostumbré demasiado rápido a esa sonrisa que me enganchó a tus labios. Los mismos labios que pronuncian palabras que jamás nadie me ha dicho y que mis oídos jamás han asimilado con tanta facilidad, como si fuera una melodía que no pudiera parar de escuchar. Quizá mi piel no asimile nunca el contacto con tus dedos, pero tampoco olvidará su recorrido. El negar lo evidente puede que es lo que lo hiciese cada día más fuerte. El ver que si no estabas cerca te echaba de menos,me hizo darme cuenta de que eras y eres más imprescindible para mí de lo que hubiera imaginado.

Desordename.


No ceso de escribir canciones en el pentagrama de tus lunares, de marcar cada nota con mis huellas sobre tu espalda, de morirme por besarte incluso en sueños. Intento que no se apodere de mí el miedo, que en mi día a día sólo exista tu sonrisa irreal. No me explico aún con todas las pruebas y certezas que tengo cómo se puede llegar a querer tanto y cómo una persona puede llegar a convertirse en el centro, el tu brújula y en tu mapa, cómo el resto del mundo deja de cobrar sentido cuando esa persona está a tu lado.

Hace frío, mucho, es cosa del tiempo, sí, del tiempo que paso sin tenerte entre mis brazos, del tiempo que pierdo cuando no beso tus labios. ¿El clima dices? No le eches la culpa a quien no a tiene, que bien sabes 
que es tu calor el que necesito y no el del sol para sobrevivir a este caos  que tiene por nombre “vida”.

Tiendo a ser desordenada, a que tanto mi mesa como mi cabeza sean un completo desastre, pero desde hace más de un año llegaste para imponer tu orden. Y aún no te has ido, ni espero que lo hagas, mi músculo más frágil no soportaría un golpe así, no después de que fueses tú el que lo reconstruyese.
Soy un desastre, lo sé, una impuntual, una loca perdida en la cordura; pero cuando se trata de ti, me sobran horas para estar a tiempo a tu lado, me sobran motivos para ordenarme y desordenarme a la vez.
No soy perfecta, ni pretendo serlo, pero a tu lado soy un poquito mejor.


martes, 11 de diciembre de 2012

Frustrante.

Resulta frustrante la manera en la que siento que me están quitando días, horas, minutos, segundos de mi vida y no poder hacer nada porque "estoy atada a su mandato". Frustrante el saber que en cierto modo se está repitiendo una historia de la que tanto me arrepentí y me arrepiento. Frustrante el ver que la persona que más quiero no es feliz y no poder hacer nada. Frustrante tener que callar y no hacer ciertas cosas para no hacer más daño del que ya supuestamente he hecho. Frustrante el tener que pedir perdón cuando no lo siento, para paliar el daño. Frustrante que porque no les parezca "normal" , no pueda ser plenamente feliz. Frustrante que teniendo al alcance de mi mano lo que quiero, no puedo tenerlo. Frustrante que se me compare sólo cuando interesa. Frustrante que sólo se valoren mis "malas acciones"...
En ocasiones me gustaría ser más egoísta, mandar muchas cosas de las que me hacen daño a la mierda...pero no puedo.No si eso supone hacer daño a otras personas.
Frustrante.

"Resulta difícil no querer correr, cuando veo que la vida se me escapa entre los dedos."

domingo, 9 de diciembre de 2012

Por ti.

En el momento en el que él perdió su sonrisa, su corazón comenzó a latir más despacio, quitándole poco a poco la vida. Ella pensaba que él no lo entendió bien cuando le dijo "si tú saltas, yo salto", que no entendió que si él no era feliz , ella tampoco; que si él no sonreía, ella se apagaba poco a poco. ¿Que ella ama demasiado?Quizá, pero es su forma de ser, su forma de vivir, y no puede remediarlo. Tiene miedo, y no sabe cómo solucionarlo, cómo calmar ese dolor que sabe que él tiene dentro, cómo volver a oírle sonreír; y aunque le supera, ella es fuerte, o al menos lo intenta. Y lo seguirá intentando con todas sus fuerzas, hasta que le vuelva a ver sonreír. Siempre fue un chico gris, y en eso se parecían mucho, pero parecía que a él le había absorbido su vacío interior. Ella no se rinde, ni se rendirá nunca hasta que sepa y vea que él es feliz, por mucho que le cueste, lo apostará todo por él.

domingo, 2 de diciembre de 2012

Contigo hasta el final con lo puesto.

Guardar en una cajita mental, fotografiar con la retina cada instante con él y guardarlo en lo más profundo de su ser, aprenderse de memoria la constelación de lunares que marcaba su cuerpo, que sus dedos grabasen a fuego ese amor que ambos sentían en sus pieles. Para siempre. Para recordar siempre lo que es querer de verdad, lo que es amar sin condiciones, lo que es dar todo de sí por alguien.
No podía evitarlo, cada día estaba más perdida en él, en sus ojos, en su sonrisa. Sobraban las palabras cuando quienes gritaban eran sus manos, cuando el combate cuerpo a cuerpo terminaba en empate, cuando un abrazo, una mirada y un beso en los labios, decían más que el mejor orador del mundo.
"Disimularé este miedo al contacto con tu cuerpo, ahora mira cómo me deshielo."